domingo, 1 de agosto de 2010
viernes, 26 de junio de 2009
fotografías
Un invierno, una nube de pájaros voló hacia el parque de atracciones de Brighton, que está sobre un “pier”, un entrante de madera situado por encima del mar. Las aves bailaron, juntas y sincronizadas, por debajo de la estructura de hierro y por encima de ella. Fue un baile inesperado, inexplicable. Sólo sé que fue un instante cargado de una magia increíble. Giraron y se fueron. No volvieron un tiempo después. Había personas, pero todas tenían una pregunta y ninguna respuesta.
jueves, 7 de mayo de 2009
Leyendas IV
Dice la increíble ciudad de Lisboa, por boca de uno de sus muros, desde los ojos de un mirador.
sábado, 18 de abril de 2009
Tres artistas
-Duérmete niño, que viene el monstruo.
-A ver si es verdad.
Y es que en el techo de la habitación de Hugo asoma la cabeza de un dinosaurio que él mismo ha construido. El ET chiquitín sobre la mesilla y, sobre todo, la huella que deja en los cortos que hace, confirman la sospecha de que en esa cama duerme un admirador de Spielberg. Hugo, entre otras cosas, es un McGyver audiovisual que con cuatro hierros y un monopatín te hace un travelling, una grúa y una Mágnum 72 que, si me apuras, hasta dispara. Este joven manchego es, además, de los que se limitan a coger el dedo, aunque les ofrezcas la mano. Quizá es porque está acostumbrado a ir construyendo sus sueños con presupuesto mínimo y humildad máxima. Que se duerman los monstruos, que viene Hugo.
hugodelariva.blogspot.com
ITZIAR SAN VICENTE
A veces el ojo hace una cosa rara, que no es exactamente un parpadeo, aunque sea un movimiento parecido. No hay que preocuparse; el ojo, simplemente, está aplaudiendo. Al mío le pasa todas y cada una de las veces que miro las ilustraciones de Itziar.
itziarsanvicente.blogspot.com / www.itziarsanvicente.comOREL DOÑAN
“La vuelta a la pintura a través del papel pegado”. Esa frase da la bienvenida a su página web. Lo mejor de su obra: imágenes llenas de diálogo a través del collage y el surrealismo abrazado a figuras y detalles realistas. No hay que perderse tampoco a sus maestros del Jazz. Y es que Orel sabe pintar con pinceles y sin ellos.
www.oreldonan.art.officelive.com
martes, 12 de agosto de 2008
viernes, 25 de julio de 2008
Calcetinitísimos
domingo, 20 de julio de 2008
MARGO´S EYES
Parece que Mankiewicz hubiera escrito el guión de Eva al desnudo con manos de psiquiatra. En 1950 creó el monstruo más perfectamente delicado de la historia del cine: Eva, la chica bajo cero, una incondicional del mundo de Margo Channing sin Margo Channing.
Mankiewicz hace una obra maestra de lo que se podría llamar creatividad psicológica y abandona a Margo a merced de Eva, una mujer capaz de pisar a quienes le rodean, convencida de que está en su derecho a hacerlo.
Y es Eva mucho más interesante antes del desnudo, antes del intento de seducción al marido de Karen y antes del despliegue de intenciones en el baño del restaurante; la Eva anticipadamente monstruosa, sutil, la Eva vestida, la que habla con ojos llorosos de su soledad, de su pasado; la Eva insoportablemente detallista, la humilde, la Eva que se gana el derecho al perjuicio.
Mientras el encanto de Eva está en su frialdad y su autojustificación, el de Margo se basa en responder con un cóctel de celos, frustración, egocentrismo y sensibilidad excesiva que lejos de resultar en una explosión de "antiheroismo" (borrachera incluida), cuaja en un ser empáticamente extraordinario.
Me encanta esta secuencia, la forma en que se escapa la humanidad por los ojos desparramados de Bette Davis. De pronto Margo sale a tiro limpio, como un personaje en ausencia de actriz. Y es ella, en plena rabieta, la mujer mas carismática del cine clásico de Hollywood.
jueves, 12 de junio de 2008
Clothespins revolution
sábado, 7 de junio de 2008
SE ANUNCIA
lunes, 2 de junio de 2008
En La vida nueva, Orhan Pamuk pone esto en boca de uno de sus personajes. Es un libro que no acabé porque en un momento dado la inteligibilidad huyó y no conseguí alcanzarla del todo. Pero siempre me acuerdo de esta frase, aunque puede que cuando recordamos, agreguemos cosas que el autor nunca dijo de forma expresa y puede también que este añadido tenga que ver más con el momento del recuerdo que con el de la lectura. Me parece que los personajes, un chico y una chica, están en un autobús con destino conscientemente impreciso. Enfrente de ellos hay una pantalla de televisión. Cuando hice esta foto tenía esas palabras en la mente y creo que, de alguna manera, estaba intentando recordarme en el autobús, en la pantalla y en el libro a la vez.
martes, 27 de mayo de 2008
lunes, 26 de mayo de 2008
Algo tipi-co en la despedida
Últimos días... en los que estoy aprendiendo algunas cosejas:
-que todo se puede marinar (y si es junto, mejor sabrá)
-que es factible hacer fuego en el interior de un tipi
-que las barbacoas bajo la lluvia funcionan
-que mucho más popular que el ping pong es el beer pong (sin él, no hay fiesta americana que se precie)
-que los últimos bailes producen más nostalgia cuando se miran que cuando se bailan
-que en la ceremonia de Graduación sí se tiran los gorros al final
sábado, 24 de mayo de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
New York: ciudad, urbe y metrópoli
Me limito a contar un poco lo que hice yo, mezclando el estilo pueblo con alguna licencia pedante, gracias al fantástico diccionario de sinónimos acoplado al word, si bien espero no resultar demasiado ampulosa, afectada, enfática, hinchada, redicha, campanuda (¿?), petimetre, cargante, empalagosa, lamida, purista, lechuguina (juro que está ahí) o pisaverde (y vuelvo a jurar).
El primer día de llegada a la Gran Manzana, por ejemplo, un sábado noche, uno puede alojarse en el Chelsea Spot, albergue que se puede encontrar entre las páginas de inter-rail, de hostelworld y similares. Ventajas: barato, céntrico, bien comunicado, perfecto para venir en metro desde el aeropuerto JFK, al ladín también de Penn Station. Desventajas: es pequeño, así que si vienes con maleta grande, es mejor que te alojen en la primera planta (nunca vi unas escaleras tan estrechas, angostas o constreñidas); y existe también un problema de convivencia con la calefacción nocturna:
(SONIDO de martillo golpeando en un hierro, más molesto que Oskar en el Tambor de Hojalata. Varias veces)
DIANA: What the f…ck! (me gustaría afirmar que ya sueño en inglés, pero sólo ha sido un privilegio (por no escribir licencia) literario).
Diana sale a la recepción, que está justo al lado de la puerta.
DIANA: Do you know what that sound is…
RECEPCIONIST: The pipes (u sea, las tuberías).
DIANA: Can´t you do anything to avoid it…?
HOMBRE NEGRO ALTO amigo del recepcionist: Jajajajajaja! New York heating, my dear, nothing I can do.
Y Diana se va, sin hallar respuesta ni para la risa, ni para el my dear, ni para el can do.
Una vez en la habitación. Un poco más tarde.
(Otra vez el golpe)
COMPAÑERA DE CUARTO: What the… f…ck! What´s that???
DIANA: New York heating, nothing we can do.
Pero por lo demás, yo incluso volvería.
Ese mismo sábado, antes de la batalla del ruido, se puede dar una vuelta por Chelsea y cenar en el coreano HAN BAT (53W 35St), barato y de buena calidad. Restaurante, restaurante, vaya.
El domingo se debe pasear por Harlem. ¿Por qué? Porque cualquier visitante que se precie, antes de leer esto, habrá visto Planeta Finito y habrá querido imitar a Florentino en busca de una misa Gospel. Si no se encuentra, es posible acabar por accidente en la Broadway Presbyterian Church (114st), donde entre lectura y lectura, se insertan bailarines, teatro y cantos (y todos cantan como si llevaran entrenando desde que nacieron). Se puede comprar el Compact Disc recording del servicio del día por 2 dólares y tiene Nursery Care y Adult Education Class. Un ejemplo más de cómo la vida en comunidad puede salvarle a uno la existencia en el vacío neoyorkino. (Lo mismo que sucede en Chinatown, por cierto, donde las ambulancias chinas se dirigen al hospital chino callejeando entre los bancos chinos, mercados chinos y chinos en sí). Después de este inciso chino y ya que uno está en Harlem, puede visitar St. Johns Divine, una catedral inmensa.
Una vez satisfecho, atiborrado, repleto o saciado de misa original, es una buena idea coger el metro en la 116st Columbia University hacia el Bronx. Para demostrar que no todo el Bronx es pistola y atraco, se debe hacer una parada en Morris Park, donde hay unas casitas casi pijas. El objetivo ahora es llegar a Allerton Avenue, para comer y degustar un Cheescake tradicional. Se llega andando. De camino hay una fuente con Virgen, estilo San Isidro, donde la gente hace uso del agua bendita de diversas formas. Allerton Avenue se caracteriza por sus calles normales, barbería incluida. Un lugar para comer es Los primos: comida caribeña, buen trato, gente del barrio, grandes cantidades, no apto para mantener la línea, pero sí para el bolsillo.
Para gozar de un lunes al más puro estilo Brooklyniano, hay que ir a Brooklyn (máxima lógica donde las haya). Lo mejor es ir en metro, hacia la zona del Downtown, metro Jay St. y luego andar hacia el puente. Este también es un barrio donde transcurre lo habitual, lo diario, lo cotidiano, lo ordinario, lo-lailo. Ante el apetito de café, no hay mucho donde elegir, así que los pasos ansiosos del brebaje marrón (no había sinónimo, sorry) conducirán al viajero al Junior’s (Flatbush Av en esquina con Dekalb), donde se puede aprovechar para probar también uno de los mejores Cheescakes de la ciudad o por lo menos, el más famoso. Se me olvidó comentar que todo esto se puede hacer por la tarde, para no perderse una mañana en Coney Island, la playa de New York. Algunas cosas les sonarán a los adoradores de Réquiem for a Dream y otras películas con fondo de noria o paseo marítimo neoyorkino.
Y ahora una aportación de barrio bajo: ojito con perderse el atardecer… Cuando el sol empieza a bajar, ya hay que estar en el comienzo del Puente de Brooklyn. Es una experiencia fascinante, cautivadora, dotada de hermosura (así venía, tal cual con sus tres palabras), soberbia, espléndida… ver el atardecer, el crepúsculo, el ocaso o (ahí va)... el ángelus! Y al llegar al otro lado el manto de la noche habrá tomado posesión de la ciudad. El manto de la noche, el manto de la noche…
Una vez cruzados y desangelusados, se puede volver a Manhattan y correr a Chinatown en busca de algo que llevarse a la boca, porque a esa hora ya habrá hambre. En vez de tomar postre allí, mucho mejor guardar un poco de espacio para degustar, saborear, deleitarse con, disfrutar, consumir (que mal gusto ésta) una tarta con café en La Bella Ferrara.
¿Y Manhattan? ¿Y el Empire State? ¿Y lo de las Torres? ¡Estrés! No worries, todo eso se puede hacer en los siguientes tres días, entre museo y museo. Uy… que perecilla me está entrando… Igual otro día me animo con ello. De momento, por si acaso, suelto con carrerilla:
-El Empire State
-el Ground Zero (lo de las torres)
- alojarse en el Wanderers Inn (a este vuelvo sin “quizá”), en Harlem, al lado de Central Park, desayuno, barato, habitaciones con un millón de gentes, personal majo, no toques de queda, zona chunga para volver de noche, chino take-away al lado para cenas improvisadas en el albergue y perfecto para volver del aeropuerto de La Guardia (con autobús directo, el M-60).
-Central Park
-Soho, Noho, Tribeca, Greenwich Village, East Village… en general, todas las zonas de Manhattan. Patear y patear. E ir en Metro, donde se pueden escuchar grandes músicos, por cierto.
-El MOMA, o sea, el de Arte Moderno, también muy interesante, más recogidito (palabra abuelil) de lo que pensaba y donde no, no hay nada de Edward Hopper, pero sí un water de Duchamp (cuantos tiene este hombre?) y uno de esos cuadros azules que “tanto” me gustan.
- el Whitney Museum: me encantó. Arte estadounidense. Aquí sí que tienen un par de Hopper y fue donde descubrí, dentro de esta paletidad cultural que me acompaña siempre, un pintor que me encantó: Charles Demuth.
-El edificio de Naciones Unidas
-La biblioteca pública de Manhattan
-El Rockefeller Centre y su pista de patinaje.
-Algunas calles típicas: la 5th, la 6th, la 7th… a la altura de Times Square…Times Square!
-La Estatua: coger ferry a Staten Island (gratis), desde donde se ve la estatua. Plantarse en la estación del Ferry al atardecer antes de coger el barco, porque se ve precioso desde la punta sur de la Manhattan.
-El barrio de Williamsbourg en Brooklyn.
-Mmmmm, que de cosas, igual añado algo en un futuro impreciso.
-¿Shopping? No shopping aquí. Pero esto me recuerda a una cosa que quiero añadir para concluir y que es fruto de muchos meses de estudio, diferentes especimenes entrevistados. Se trata de una teoría (demostrada), la siguiente:
Hay dos cosas que todo el mundo, haya estado o no en EEUU, te aconsejará antes de partir:
1) Cómprate un coche y luego lo vendes. (Algunos casos presentaron una ligera variación: cómprate un coche, viaja a la otra costa y luego allí lo vendes).
2) No te compres el ordenador aquí. Ya que vas, te lo compras allí. Mi (nombre de un familiar, dependiendo del sujeto) se lo compró y le salió tirado.
… y una petición:
1) Oye, que estoy pensando, que si vas a Nueva York… ¿me podías mirar (atención al matiz atenuador de “mirar”) una cámara?
Ahí van algunas fotillos para ilustrar. No muchas, así con la excusa de compartir el resto, nos sentaremos y usaremos las manos y los ojos. Sin teclados ni saludos binarios.
Ojito...
Ojito eclesiástico:
Delicioso Bronx:
San Isibronx:
El futuro de Coney Island...