martes, 28 de agosto de 2007

Room 2

Americ-Anna es de un pueblo del estado de Nueva York. Vive en la habitación que está pegada a la mía y ha dejado un libro en el salón que tenemos abajo (PostSecret: Extraordinary Confessions from Ordinary Lives), por si un día empezamos a frecuentarlo. Yo ya lo hago, por aquello de vivir en una casa y no en una habitación. Ayer el espacio de la cena se expandió hasta la una y media de la mañana y mi flatmate me puso al día de los últimos 22 años. Me fui a la cama con la felicidad de Momo (la de Michael Ende), que a veces prefiere escuchar, de verdad y sin pedir la vez en el puesto de la auto-descripción (lo que también se conoce como la práctica del me-me-me-me-me...). Lo bueno de Anna es que también escucha, hace punto (tiene un baúl lleno de lanas de todos los colores), me dice que le flipa que el primer día me pusiera a escuchar en la habitación A horse with no name de America porque es una de sus canciones favoritas y se trae a sus amigos en dibujos de comic además de la voluntad de hacer una casa de la casa. Se autodefinió de forma inmediata como Roman Catholic) y junto a sus creencias religiosas viven las Matemáticas, los estudios que le han traido a Wesleyan. Ya le dije que yo en lo segundo sí que creo.

jueves, 16 de agosto de 2007


Cuando el miedo a volar sufre ataques de pánico,






son las azafatas las que amansan las fobias.












(Me lo contó un avión belgadrileño o madribelga, según la nube desde donde se mire)

domingo, 5 de agosto de 2007

teoria del caos: pero tienes que llevarla tú

En una secuencia de la película La Ciencia del Sueño de Gondry, dos personas hablan sobre la tendencia al orden cuando queremos construir el caos. Lo hacen mientras ordenan papeles de celofán para representar un mar desordenado. Es en días así cuando me gustaría estudiar matemáticas, porque al fin y al cabo, la casa del caracol y la cosa del caos trabalenguan el mundo a su manera. Buen desencriptador será.

Y apunté lo siguiente hace dos días (hechos reales): Érase una americana en el metro de camino a Barajas y un señor con móvil, reloj de titanio, un saco de preguntas y bolsa de portátil, que aplicaba teorías sobre el caos y la posibilidad de su existencia.

-Oye… ¿Y tú sabes cuantos tripulantes tiene el barco de Condoleezza Rice?

La chica americana no tenía el gesto de entender, así que él aclaró: tripulantes = cuántos hombres. La segunda parte, la del objetivo de la pregunta, quedó ahí, encabezando las siguientes frases que ya fueron dichas seguidas y ordenadas como intentaba el celofán de la película:

-Pues… los Juegos Olímpicos de 2012 son en Londres…
-¿Sabes que los teléfonos móviles los van a fabricar en algunos países y a exportar a otros como Arabia Saudí a cambio de petróleo?
- ¿Tú sabes que en Cuba te alquilan una casa y te puedes acostar con la madre y la hija?
- ¿Te has enterado de lo del Canal de Suez?
- ¿Y… tú sabes si hay mucha piratería?
-¿Dónde está Bush?

Si no fuera porque hablaba español y no ruso, hubiera pensado que hablaba del clima o del metro de Madrid. Sobre todo porque ella de vez en cuando asentía resignada, como coincidiendo en que, claro, era una vergüenza que en plenas olimpiadas, los cubanos se dedicaran a vender CDs piratas a los árabes tal y como estaba aquel asunto del Canal de Suez. Que no estaban los tiempos para prostituirse a cambio de petróleo. Ya lo dice Bush, donde quiera que esté. Pero bueno, también hubo alguna respuesta:

-Oye… ¿y tú sabes que cuando sacas una coca cola de la máquina y la llevas al bar te pagan? Pero tienes que llevarla tú.