martes, 27 de mayo de 2008
lunes, 26 de mayo de 2008
Algo tipi-co en la despedida
Últimos días... en los que estoy aprendiendo algunas cosejas:
-que todo se puede marinar (y si es junto, mejor sabrá)
-que es factible hacer fuego en el interior de un tipi
-que las barbacoas bajo la lluvia funcionan
-que mucho más popular que el ping pong es el beer pong (sin él, no hay fiesta americana que se precie)
-que los últimos bailes producen más nostalgia cuando se miran que cuando se bailan
-que en la ceremonia de Graduación sí se tiran los gorros al final
sábado, 24 de mayo de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
New York: ciudad, urbe y metrópoli
Al principio me sentí tentada a escribir sobre Nueva York al más puro estilo Lonely Planet, ya que después de varias visitas a la Gran Manzana me sentía un poco más suelta para hablar del transporte, los lugares donde comer, sus monumentos, sus barrios, las calles… pero lo cierto es que no he sido capaz de llegar a ciertos requerimientos formales. No he sabido cómo llegar a esa parte donde las guías hablan de cómo aproximarte a sus habitantes: “el neoyorquino agradecerá que le hable en inglés” o “absténgase de mirar a los ojos a la mujer del neoyorquino”. Tampoco creo tener competencia lingüística suficiente para ponerme a la altura de hallazgos como los encontrados en cierta guía de Berlín que describía un bar recomendable como “un local muy cómodo y muy beige”. Por pedante que una se ponga, no goza de tanta capacidad sinestésica.
Me limito a contar un poco lo que hice yo, mezclando el estilo pueblo con alguna licencia pedante, gracias al fantástico diccionario de sinónimos acoplado al word, si bien espero no resultar demasiado ampulosa, afectada, enfática, hinchada, redicha, campanuda (¿?), petimetre, cargante, empalagosa, lamida, purista, lechuguina (juro que está ahí) o pisaverde (y vuelvo a jurar).
El primer día de llegada a la Gran Manzana, por ejemplo, un sábado noche, uno puede alojarse en el Chelsea Spot, albergue que se puede encontrar entre las páginas de inter-rail, de hostelworld y similares. Ventajas: barato, céntrico, bien comunicado, perfecto para venir en metro desde el aeropuerto JFK, al ladín también de Penn Station. Desventajas: es pequeño, así que si vienes con maleta grande, es mejor que te alojen en la primera planta (nunca vi unas escaleras tan estrechas, angostas o constreñidas); y existe también un problema de convivencia con la calefacción nocturna:
(SONIDO de martillo golpeando en un hierro, más molesto que Oskar en el Tambor de Hojalata. Varias veces)
Me limito a contar un poco lo que hice yo, mezclando el estilo pueblo con alguna licencia pedante, gracias al fantástico diccionario de sinónimos acoplado al word, si bien espero no resultar demasiado ampulosa, afectada, enfática, hinchada, redicha, campanuda (¿?), petimetre, cargante, empalagosa, lamida, purista, lechuguina (juro que está ahí) o pisaverde (y vuelvo a jurar).
El primer día de llegada a la Gran Manzana, por ejemplo, un sábado noche, uno puede alojarse en el Chelsea Spot, albergue que se puede encontrar entre las páginas de inter-rail, de hostelworld y similares. Ventajas: barato, céntrico, bien comunicado, perfecto para venir en metro desde el aeropuerto JFK, al ladín también de Penn Station. Desventajas: es pequeño, así que si vienes con maleta grande, es mejor que te alojen en la primera planta (nunca vi unas escaleras tan estrechas, angostas o constreñidas); y existe también un problema de convivencia con la calefacción nocturna:
(SONIDO de martillo golpeando en un hierro, más molesto que Oskar en el Tambor de Hojalata. Varias veces)
DIANA: What the f…ck! (me gustaría afirmar que ya sueño en inglés, pero sólo ha sido un privilegio (por no escribir licencia) literario).
Diana sale a la recepción, que está justo al lado de la puerta.
DIANA: Do you know what that sound is…
RECEPCIONIST: The pipes (u sea, las tuberías).
DIANA: Can´t you do anything to avoid it…?
HOMBRE NEGRO ALTO amigo del recepcionist: Jajajajajaja! New York heating, my dear, nothing I can do.
Y Diana se va, sin hallar respuesta ni para la risa, ni para el my dear, ni para el can do.
Una vez en la habitación. Un poco más tarde.
(Otra vez el golpe)
COMPAÑERA DE CUARTO: What the… f…ck! What´s that???
DIANA: New York heating, nothing we can do.
Pero por lo demás, yo incluso volvería.
Ese mismo sábado, antes de la batalla del ruido, se puede dar una vuelta por Chelsea y cenar en el coreano HAN BAT (53W 35St), barato y de buena calidad. Restaurante, restaurante, vaya.
El domingo se debe pasear por Harlem. ¿Por qué? Porque cualquier visitante que se precie, antes de leer esto, habrá visto Planeta Finito y habrá querido imitar a Florentino en busca de una misa Gospel. Si no se encuentra, es posible acabar por accidente en la Broadway Presbyterian Church (114st), donde entre lectura y lectura, se insertan bailarines, teatro y cantos (y todos cantan como si llevaran entrenando desde que nacieron). Se puede comprar el Compact Disc recording del servicio del día por 2 dólares y tiene Nursery Care y Adult Education Class. Un ejemplo más de cómo la vida en comunidad puede salvarle a uno la existencia en el vacío neoyorkino. (Lo mismo que sucede en Chinatown, por cierto, donde las ambulancias chinas se dirigen al hospital chino callejeando entre los bancos chinos, mercados chinos y chinos en sí). Después de este inciso chino y ya que uno está en Harlem, puede visitar St. Johns Divine, una catedral inmensa.
Una vez satisfecho, atiborrado, repleto o saciado de misa original, es una buena idea coger el metro en la 116st Columbia University hacia el Bronx. Para demostrar que no todo el Bronx es pistola y atraco, se debe hacer una parada en Morris Park, donde hay unas casitas casi pijas. El objetivo ahora es llegar a Allerton Avenue, para comer y degustar un Cheescake tradicional. Se llega andando. De camino hay una fuente con Virgen, estilo San Isidro, donde la gente hace uso del agua bendita de diversas formas. Allerton Avenue se caracteriza por sus calles normales, barbería incluida. Un lugar para comer es Los primos: comida caribeña, buen trato, gente del barrio, grandes cantidades, no apto para mantener la línea, pero sí para el bolsillo.
Esa noche se va uno a Greenwich Village y elige el café o bar de jazz que más le guste. Nosotros nos sentamos en el Arturo´s coal oven, con micro abierto y jazz en vivo, esquina en Houston St, ambiente de treintañeros (esto es Lonely Planet total). Buen servicio y con posibilidad de beber una cerveza italiana: “Peroni”. También se puede comer, pero es caro.
Para gozar de un lunes al más puro estilo Brooklyniano, hay que ir a Brooklyn (máxima lógica donde las haya). Lo mejor es ir en metro, hacia la zona del Downtown, metro Jay St. y luego andar hacia el puente. Este también es un barrio donde transcurre lo habitual, lo diario, lo cotidiano, lo ordinario, lo-lailo. Ante el apetito de café, no hay mucho donde elegir, así que los pasos ansiosos del brebaje marrón (no había sinónimo, sorry) conducirán al viajero al Junior’s (Flatbush Av en esquina con Dekalb), donde se puede aprovechar para probar también uno de los mejores Cheescakes de la ciudad o por lo menos, el más famoso. Se me olvidó comentar que todo esto se puede hacer por la tarde, para no perderse una mañana en Coney Island, la playa de New York. Algunas cosas les sonarán a los adoradores de Réquiem for a Dream y otras películas con fondo de noria o paseo marítimo neoyorkino.
Y ahora una aportación de barrio bajo: ojito con perderse el atardecer… Cuando el sol empieza a bajar, ya hay que estar en el comienzo del Puente de Brooklyn. Es una experiencia fascinante, cautivadora, dotada de hermosura (así venía, tal cual con sus tres palabras), soberbia, espléndida… ver el atardecer, el crepúsculo, el ocaso o (ahí va)... el ángelus! Y al llegar al otro lado el manto de la noche habrá tomado posesión de la ciudad. El manto de la noche, el manto de la noche…
Una vez cruzados y desangelusados, se puede volver a Manhattan y correr a Chinatown en busca de algo que llevarse a la boca, porque a esa hora ya habrá hambre. En vez de tomar postre allí, mucho mejor guardar un poco de espacio para degustar, saborear, deleitarse con, disfrutar, consumir (que mal gusto ésta) una tarta con café en La Bella Ferrara.
¿Y Manhattan? ¿Y el Empire State? ¿Y lo de las Torres? ¡Estrés! No worries, todo eso se puede hacer en los siguientes tres días, entre museo y museo. Uy… que perecilla me está entrando… Igual otro día me animo con ello. De momento, por si acaso, suelto con carrerilla:
-El Empire State
-el Ground Zero (lo de las torres)
- alojarse en el Wanderers Inn (a este vuelvo sin “quizá”), en Harlem, al lado de Central Park, desayuno, barato, habitaciones con un millón de gentes, personal majo, no toques de queda, zona chunga para volver de noche, chino take-away al lado para cenas improvisadas en el albergue y perfecto para volver del aeropuerto de La Guardia (con autobús directo, el M-60).
-Central Park
-Soho, Noho, Tribeca, Greenwich Village, East Village… en general, todas las zonas de Manhattan. Patear y patear. E ir en Metro, donde se pueden escuchar grandes músicos, por cierto.
Para gozar de un lunes al más puro estilo Brooklyniano, hay que ir a Brooklyn (máxima lógica donde las haya). Lo mejor es ir en metro, hacia la zona del Downtown, metro Jay St. y luego andar hacia el puente. Este también es un barrio donde transcurre lo habitual, lo diario, lo cotidiano, lo ordinario, lo-lailo. Ante el apetito de café, no hay mucho donde elegir, así que los pasos ansiosos del brebaje marrón (no había sinónimo, sorry) conducirán al viajero al Junior’s (Flatbush Av en esquina con Dekalb), donde se puede aprovechar para probar también uno de los mejores Cheescakes de la ciudad o por lo menos, el más famoso. Se me olvidó comentar que todo esto se puede hacer por la tarde, para no perderse una mañana en Coney Island, la playa de New York. Algunas cosas les sonarán a los adoradores de Réquiem for a Dream y otras películas con fondo de noria o paseo marítimo neoyorkino.
Y ahora una aportación de barrio bajo: ojito con perderse el atardecer… Cuando el sol empieza a bajar, ya hay que estar en el comienzo del Puente de Brooklyn. Es una experiencia fascinante, cautivadora, dotada de hermosura (así venía, tal cual con sus tres palabras), soberbia, espléndida… ver el atardecer, el crepúsculo, el ocaso o (ahí va)... el ángelus! Y al llegar al otro lado el manto de la noche habrá tomado posesión de la ciudad. El manto de la noche, el manto de la noche…
Una vez cruzados y desangelusados, se puede volver a Manhattan y correr a Chinatown en busca de algo que llevarse a la boca, porque a esa hora ya habrá hambre. En vez de tomar postre allí, mucho mejor guardar un poco de espacio para degustar, saborear, deleitarse con, disfrutar, consumir (que mal gusto ésta) una tarta con café en La Bella Ferrara.
¿Y Manhattan? ¿Y el Empire State? ¿Y lo de las Torres? ¡Estrés! No worries, todo eso se puede hacer en los siguientes tres días, entre museo y museo. Uy… que perecilla me está entrando… Igual otro día me animo con ello. De momento, por si acaso, suelto con carrerilla:
-El Empire State
-el Ground Zero (lo de las torres)
- alojarse en el Wanderers Inn (a este vuelvo sin “quizá”), en Harlem, al lado de Central Park, desayuno, barato, habitaciones con un millón de gentes, personal majo, no toques de queda, zona chunga para volver de noche, chino take-away al lado para cenas improvisadas en el albergue y perfecto para volver del aeropuerto de La Guardia (con autobús directo, el M-60).
-Central Park
-Soho, Noho, Tribeca, Greenwich Village, East Village… en general, todas las zonas de Manhattan. Patear y patear. E ir en Metro, donde se pueden escuchar grandes músicos, por cierto.
-Metropolitan Museum: el que más me sorprendió para bien. Tiene muchas cosas y es para llevarse bocadillo y estar un día entero. El pago de la entrada es voluntario, así que recomiendo no dejarse presionar por la sugerencia estratégicamente colocada enfrente de ti donde dice “15 dólares”. Conviene repetirse en la cola “soy estudiante, soy estudiante” o “soy mileurista” y pagar lo poquito que cada uno considere sin remordimiento y sonriendo al que cobra, para darle un poquín de energía positiva, que al fin y al cabo a él no le aumentan el sueldo con tu aportación y lo único que te agradecerá de corazón es que le desees un buen día.
-El MOMA, o sea, el de Arte Moderno, también muy interesante, más recogidito (palabra abuelil) de lo que pensaba y donde no, no hay nada de Edward Hopper, pero sí un water de Duchamp (cuantos tiene este hombre?) y uno de esos cuadros azules que “tanto” me gustan.
- el Whitney Museum: me encantó. Arte estadounidense. Aquí sí que tienen un par de Hopper y fue donde descubrí, dentro de esta paletidad cultural que me acompaña siempre, un pintor que me encantó: Charles Demuth.
-El edificio de Naciones Unidas
-La biblioteca pública de Manhattan
-El Rockefeller Centre y su pista de patinaje.
-Algunas calles típicas: la 5th, la 6th, la 7th… a la altura de Times Square…Times Square!
-La Estatua: coger ferry a Staten Island (gratis), desde donde se ve la estatua. Plantarse en la estación del Ferry al atardecer antes de coger el barco, porque se ve precioso desde la punta sur de la Manhattan.
-El barrio de Williamsbourg en Brooklyn.
-Mmmmm, que de cosas, igual añado algo en un futuro impreciso.
-¿Shopping? No shopping aquí. Pero esto me recuerda a una cosa que quiero añadir para concluir y que es fruto de muchos meses de estudio, diferentes especimenes entrevistados. Se trata de una teoría (demostrada), la siguiente:
Hay dos cosas que todo el mundo, haya estado o no en EEUU, te aconsejará antes de partir:
1) Cómprate un coche y luego lo vendes. (Algunos casos presentaron una ligera variación: cómprate un coche, viaja a la otra costa y luego allí lo vendes).
2) No te compres el ordenador aquí. Ya que vas, te lo compras allí. Mi (nombre de un familiar, dependiendo del sujeto) se lo compró y le salió tirado.
… y una petición:
1) Oye, que estoy pensando, que si vas a Nueva York… ¿me podías mirar (atención al matiz atenuador de “mirar”) una cámara?
Ahí van algunas fotillos para ilustrar. No muchas, así con la excusa de compartir el resto, nos sentaremos y usaremos las manos y los ojos. Sin teclados ni saludos binarios.
-El MOMA, o sea, el de Arte Moderno, también muy interesante, más recogidito (palabra abuelil) de lo que pensaba y donde no, no hay nada de Edward Hopper, pero sí un water de Duchamp (cuantos tiene este hombre?) y uno de esos cuadros azules que “tanto” me gustan.
- el Whitney Museum: me encantó. Arte estadounidense. Aquí sí que tienen un par de Hopper y fue donde descubrí, dentro de esta paletidad cultural que me acompaña siempre, un pintor que me encantó: Charles Demuth.
-El edificio de Naciones Unidas
-La biblioteca pública de Manhattan
-El Rockefeller Centre y su pista de patinaje.
-Algunas calles típicas: la 5th, la 6th, la 7th… a la altura de Times Square…Times Square!
-La Estatua: coger ferry a Staten Island (gratis), desde donde se ve la estatua. Plantarse en la estación del Ferry al atardecer antes de coger el barco, porque se ve precioso desde la punta sur de la Manhattan.
-El barrio de Williamsbourg en Brooklyn.
-Mmmmm, que de cosas, igual añado algo en un futuro impreciso.
-¿Shopping? No shopping aquí. Pero esto me recuerda a una cosa que quiero añadir para concluir y que es fruto de muchos meses de estudio, diferentes especimenes entrevistados. Se trata de una teoría (demostrada), la siguiente:
Hay dos cosas que todo el mundo, haya estado o no en EEUU, te aconsejará antes de partir:
1) Cómprate un coche y luego lo vendes. (Algunos casos presentaron una ligera variación: cómprate un coche, viaja a la otra costa y luego allí lo vendes).
2) No te compres el ordenador aquí. Ya que vas, te lo compras allí. Mi (nombre de un familiar, dependiendo del sujeto) se lo compró y le salió tirado.
… y una petición:
1) Oye, que estoy pensando, que si vas a Nueva York… ¿me podías mirar (atención al matiz atenuador de “mirar”) una cámara?
Ahí van algunas fotillos para ilustrar. No muchas, así con la excusa de compartir el resto, nos sentaremos y usaremos las manos y los ojos. Sin teclados ni saludos binarios.
Ojito...
Ojito eclesiástico:
Delicioso Bronx:
San Isibronx:
El futuro de Coney Island...
jueves, 1 de mayo de 2008
mrllo
En el aeropuerto de New York tres niños rubios sostienen un cartel en el que, desde atrás y desde lejos, se lee WELCM HME, por esa costumbre que tenemos de niños de escribir algunas letras en amarillo. Y lo firman: Mikov, Shasha and Slava. En una esquina hay un palote en forma de dad y en la o de Mikov una espiralita (pronto empieza :) Cuando el papá llega, se ponen tan nerviosos que no saben si dar prioridad a Slava, a Shasha, a Mikov o al cartel y se mezclan las vocales con los brazos para formar palabras amarillas.
martes, 29 de abril de 2008
Una giornata di Maggio in Aprile
viernes, 25 de abril de 2008
04/20/08
Aquí suelto algunos momentos de un día especial en los Campuses estadounidenses: el 20 de abril o 04/20, ya que aquí hay que saber cuánto mides en inches, cuanto pesas en onzes, a cuántos grados farenheit estamos y, todo ello, sea el día que sea, incluyendo abril del veinte.
Ese día es el día oficial donde la gente se sube a Foss Hill (se escribirá asi...), una especie de montañita que tenemos en el campus a lo que el hombre desactualizado llamaría fumarse un canuto. Un guateque de aúpa, vaya.
En realidad, hubo de todo y fue (lo que un estudiante principiante de español llamaría) divertido o, en su defecto, la fiesta es muy bien.

Algunas especies ardilliles nuevas...

...un gorila que perseguía una banana (al final tan amigos)...
...hombres desnudos para ojos agudos...

Y Public Safety man, velando por nuestra seguridad.
Un streaptease en 5 pasos:



Ese día es el día oficial donde la gente se sube a Foss Hill (se escribirá asi...), una especie de montañita que tenemos en el campus a lo que el hombre desactualizado llamaría fumarse un canuto. Un guateque de aúpa, vaya.
En realidad, hubo de todo y fue (lo que un estudiante principiante de español llamaría) divertido o, en su defecto, la fiesta es muy bien.
Algunas especies ardilliles nuevas...
...un gorila que perseguía una banana (al final tan amigos)...
...hombres desnudos para ojos agudos...
...mucha gente...
...Fratelino (Matthew) y Sorelina-in-law (Becky)... (más malos los dos...)
...Sore-in-law con un megapomelo...
...en general, una manta y sobre ella aladines varios...
Y Public Safety man, velando por nuestra seguridad.
Un streaptease en 5 pasos:
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